Lunes 20 de junio de 2005

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El crimen organizado ya dio muestras de su poderío y mediante la violencia ha incrementado su confrontación contra el Estado mexicano. Las batallas que hasta hace unos semanas se libraban sólo en el norte del país, se han trasladado a la capital de la República, mientras que ejército y policía sitian equivocadamente las ciudades fronterizas, como si los delincuentes no pudieran salir de esos estados en donde el tejido social les favorece, pues como ha ocurrido en otros países en donde el narcotráfico se ha asentado, los cárteles son los benefactores de la población, incluidos los cuerpos policiales, la iglesia, las autoridades municipales y gubernamentales, los partidos políticos y los empresarios.

Este problema de la violencia que se incrementa cada día, se refleja en la preocupación del presidente Vicente Fox, cuando la semana pasada aceptó por primera que hay una clara y contundente confrontación de las bandas del narcotráfico contra el Estado mexicano, ante lo cual anunció: “hemos decidido parar esto y enfrentarlo con toda la fuerza del Estado”, aunque después, como es su costumbre, Fox se contradijo al afirmar que esta crisis “no representa un problema de seguridad nacional”. Pero más allá de los desatinos a los que nos tiene acostumbrados el primer mandatario, las palabras presidenciales muestran ya una seria preocupación, al darse cuenta que hasta ahora la batalla se va perdiendo, la descomposición social crece y la lista de muertos sólo la pone México al ritmo que le toca el gobierno de George Bush para frenar la droga en este país que tiene como destino final la población estadounidense.

Pues aún en este marco de violencia que se ha desatado en todo el país y que hace prever que lo peor está por venir, tal y como ocurrió en Colombia con los cárteles de Cali y de Medellín cuando decidieron enfrentar al Estado para vengarse del acoso policial en su contra apoyado por el gobierno de Estados Unidos, debemos creer que el Estado mexicano y sus órganos de protección aún no han sido rebasados por la delincuencia organizada, pero también es cierto que en estos momentos se libra una cruenta batalla entre los cárteles de la droga por ocupar algunas plazas y también lo es que los órganos de seguridad nacional y procuración de justicia trabajan de tiempo completo para proteger a las instituciones del Estado mexicano, en donde por supuesto están incluidos todos los mexicanos.

Así, en esta batalla de violencia callejera, de venganzas mafiosas, de confrontaciones con policías y de ejecuciones de directores de penales y de personas inocentes que sólo cruzaban por los lugares en momentos de las masacres, pueden aumentar los homicidios y otro tipo de acciones ordenadas por los jefes de la mafia que, perseguidos por los cuerpos policiales de elite, buscarían desviar la atención mediante la comisión de asesinatos políticos. Es decir, el riesgo de crímenes políticos en estos momentos de incertidumbre, persecuciones y violencia extrema, aumenta considerablemente, y por ello en Los Pinos ordenaron aumentar la seguridad de la familia del presidente Fox, bajo el grito aterrador de ¡sálvese quien pueda!

Persecución Feroz del “Chapo Guzmán”

Un ejemplo de la persecución feroz de los órganos de la seguridad nacional en contra del narcotráfico, la vive “El Chapo” Guzmán (Joaquín Guzmán Loera) y su familia, en donde hemos visto la captura de un hijo, de hermanos y de sobrinos de este narcotraficante calificado como de alta peligrosidad por sus acciones violentas.

La pregunta entonces es ¿cómo y cuándo responderá “El Chapo”? y en esa misma circunstancia están otros jefes mafiosos como Osiel Cárdenas Guillén, quien fue capturado y encerrado en un penal de máxima seguridad, pero su grupo de sicarios conocidos como Los Zetas siguen acatando sus órdenes y están dispuestos a defender el territorio de Tamaulipas que para el tráfico de drogas significa el mejor cruce hacia Estados Unidos.

Otro peligroso narcotraficante que en estos días poco se menciona es Vicente Carrillo Fuentes, quien comanda otro grupo posesionado en Ciudad Juárez, Chihuahua, y que también lucha por apoderarse de la zona de Tamaulipas. Uno más, calificado como el “padrino” de la droga, es Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”, a quien extrañamente nadie busca y tal vez sea porque en los tiempos en que Fox gobernaba Guanajuato, ese jefe de capos vivía tranquilamente, sin ser molestado, en esa entidad gobernada por el PAN.

Pues mientras estos capos del crimen organizado sigan sus disputas, la violencia continuará y tal parece que aún falta lo peor por venir.

“El Chapo” es el Narcotraficante de Moda

Hace unas semanas el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, principal responsable del combate contra la delincuencia organizada, se refirió a “El Chapo” Guzmán como un hombre muy inteligente y de extraordinaria capacidad de reacción, lo que le ha permitido convertirse en un héroe en las comunidades en donde opera y es protegido por el apoyo económico que da a la población. Esto le valió al jefe policiaco fuertes críticas de la prensa, pero lo que sí es cierto, según el perfil criminológico de Guzmán Loera, elaborado por expertos psicólogos en criminología, es que este pequeño hombre de 1.55 metros de estatura acumula un gran odio contra la sociedad, es vengativo, calculador, inteligente y, ojo, cuando él y su familia son agredidos utiliza todos los medios a su alcance para vengarse en el momento más oportuno, es decir su reacción es calculada para hacer el mayor daño posible.

Pero pasemos al expediente que define con claridad la personalidad y el pensamiento del criminal más buscado en estos momentos en el país: tiene 47 años, nació en Culiacán, estudió hasta el 6º grado de primaria, es casado y está acusado de ser autor intelectual y material de los delitos de homicidio, cohecho, asociación delictuosa, evasión de preso y delitos contra la salud como posesión de cocaína y de psicotrópicos (Diazepan).

Por ser el narcotraficante de moda, vale la pena dar a conocer su perfil criminológico de este jefe de la mafia, elaborado por peritos de la PGR:

Es considerado un individuo de alta peligrosidad, que define claramente sus metas y la forma de alcanzarlas, utilizando sus habilidades de planeación, organización, negociación y proyección al futuro; siendo él mismo responsable directo de la planeación y seguimiento de sus acciones para concretar exitosamente sus objetivos.

Su tenacidad es producto del sentimiento de inferioridad que le produce el factor endógeno concerniente a su baja estatura de 1.55 metros, que refleja mediante una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder.

Destaca su alta capacidad de reacción con raciocinio; tiene necesidad de liderazgo, controla de manera adecuada su entorno, es obsesivo pero mesurado durante sus actos vindicativos, que son orientados al fortalecimiento de la estructura. Se considera una persona estable emocionalmente.

En su realidad interna no existe la culpa; se reconoce a sí mismo como un líder con buenos sentimientos; su rol en la organización criminal se perfila como autor intelectual, pero sin necesidad de la operación directa, esto con el objeto de mantenerse a salvo de detenciones y atentados.

El éxito de sus acciones radica en sus habilidades para manipular su entorno y anticiparse a las reacciones de sus antagonistas.

Lo caracteriza su egocentrismo, lo que lo lleva a pretender mantenerse en el centro de atención e importancia al interior de su grupo, para conservar el mando y al exterior para denotar superioridad.

Encuentra fortaleza en la generación natural de sentimientos de dependencia y lealtad hacia su persona, para crear un entorno de complicidad en el que él resulta ser el más beneficiado, a grado tal que el compromiso de sus dominados podría llevarlos a sacrificar su propia integridad física por resguardar la de él o la de su familia.

La traición es un factor detonante de la agresividad que imprime a sus acciones, no le interesa ocultar su autoría, pero es reservado para aceptar su responsabilidad directa o indirecta.

Su carácter afable le reditúa un convencimiento natural de las personas con las que interactúa, especialmente de aquellos con los que mantiene vínculos orientados a su protección.

Cumple sus compromisos, pero también sus acciones de venganza, utilizando cualquier método violento si se siente amenazado.

Es seductor, en apariencia espléndido y protector, genera círculos de confianza, garantiza el éxito de la estructura mediante la identificación y permanencia del grupo.

Sin embargo, no es indulgente con sus detractores y no vacila en romper alianzas; este factor pasa desapercibido entre su círculo principal por las muestras de solidaridad que tiene con ellos; infundiendo al mismo tiempo al resto del grupo temor reverencial.

Una de sus fortalezas es la tolerancia a la frustración, por lo que la venganza no es un hecho que ejecute con la inmediatez de una persona impulsiva, su respuesta es calculada, pero insistente, su visión es dañar a su adversario utilizando sus debilidades para producir el mayor daño posible.

Su capacidad de análisis y de recuperación es elevada, por lo que sus debilidades las transforma en fortalezas que le permiten superar inmediatamente los problemas que enfrenta.

En ese sentido se observa que algunas de sus debilidades son el temor a la pérdida de lo que considera sus logros, en primera instancia su libertad, lo que le produciría un estado depresivo; en segundo lugar la pérdida de algún miembro de su núcleo primario podría desencadenar una venganza planeada pero debastadora y ejemplar para los responsables.

Su necesidad de convivencia social puede llevarlo a la pérdida de su bien más preciado, que es la libertad.

Objetivos de “El Chapo” Guzmán

De acuerdo con informes de la PGR, la finalidad de “El Chapo” era debilitar la alianza entre la organización Arellano Félix-Osiel Cárdenas Guillén, a fin de expandir su dominio territorial ejecutando a sus operadores y de defensa legal; esto en respuesta a la ejecución de su hermano Arturo Guzmán Loera alias “El Pollo”, en el penal de máxima seguridad de La Palma, mediante la concreción de mecanismos que le permitan denigrar o destruir a quienes visualiza como culpables de ese hecho.

El propósito de Guzmán Loera es adquirir un status de omnipotencia que le permita consolidar alianzas internacionales; en el mediano plazo delegará las funciones de supervisión para disfrutar de los recursos financieros que ha obtenido, ya que sus actividades delictivas iniciaron a la corta edad de 20 años y con un bajo nivel jerárquico, procediendo de un bajo estrato social.

Puntos suspensivos…

Bueno y ya que hablamos de las mafias de la droga, alguna autoridad, aquí se puede incluir a la PGR, puede informar qué pasó con el expediente abierto en contra de Raúl Salinas de Gortari por los delitos de narcotráfico y “lavado” de dinero, debido a la protección que según testigos protegidos el “hermano incómodo” le otorgaba a las bandas criminales para transportar la droga hacia Estados Unidos. O es que esos expedientes ya se olvidaron, pues hasta donde recordamos el general Rafael Macedo de la Concha, actual agregado militar en la embajada de México en Italia, decía cuando era procurador que el asunto de narcotráfico en contra de Raúl se continuaría después de que Suiza cerrara el proceso y tal parece que eso ya ocurrió. En fin, por falta de espacio este interesante tema de testigos protegidos que han declarado en Estados Unidos en contra de Raúl Salinas y que han tejido una verdadera historia sobre el narcotráfico en México, la desarrollaremos ampliamente a partir de maña martes. Hasta entonces.

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