Archivo de: Febrero, 2005

Lunes 28 de Febrero de 2005

* La Cartera Vencida del Campo Mexicano
* Endeudadas 52 mil Familias Campesinas
* Créditos Vencidos por 9 mil 830 millones

Para el gobierno foxista el campo mexicano no tiene remedio y hace hasta lo imposible para dejarlo bien morir, pues además de la pobreza extrema, el abandono y la migración que han motivado las políticas oficiales, miles de familias campesinas aparecen en una “lista negra” del buró de crédito del Banco Nacional de Crédito Rural con un pasivo en la Banca de Desarrollo Social de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por 9 mil 830 millones de pesos.

Por ese motivo 52 mil familias campesinas han quedado fuera de los programas de capitalización agrícola, porque su nombre está en la lista de deudores del Banrural, institución que a pesar de estar en liquidación aún conserva su “lista negra” que empezó a engrosar en 1994 y que a la fecha los considera como no sujetos de crédito.

Contrario a lo que sucede con los grandes deudores del Fobaproa y el IPAB, en donde el gobierno federal protegió a los banqueros y obligó a los 110 millones de mexicanos a asumir una deuda que ellos no contrajeron, para los campesinos no hay amnistía ni rescate ni salvamento gubernamental y, por el contrario, han dejado ser apoyados por los créditos oficiales bajo el argumento de que son “malos pagadores”.

Una buena investigación de la reportera Erika Ramírez, quien tuvo acceso a documentos confidenciales del Banrural, da cuenta de que miles de afectados por este problema crediticio pertenecen a la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), que agremia a más de 320 mil campesinos y que desde 1996 tiene una deuda aproximada de 30 millones de pesos.

Según cálculos de la propia organización, 20 comunidades indígenas-campesinas que habitan en los estados de Guerrero, Veracruz, Chiapas, Nayarit, Michoacán, Sinaloa, Quintana Roo y Sonora han perdido más de 100 millones de pesos en la producción agropecuaria, debido principalmente a la falta de inversión durante casi una década.

Mientras que el gobierno federal destinó 153 mil 300 millones de pesos para el pago de intereses del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, durante el periodo de diciembre de 2000 a febrero de 2005, según reportes de la Secretaría de Hacienda, la alerta en el campo mexicano sigue encendida porque los número rojos van en aumento.

Según analistas de los sectores financiero y agrícola en diciembre de 2001 la cartera vencida de Banrural alcanzó 6 mil millones de pesos, monto que para 2005 rebasa los 10 mil millones. Datos de la banca de desarrollo indican que los cinco estados más comprometidos con el gobierno federal para el pago de cartera son Sonora y Sinaloa con el 15 por ciento de la deuda, Baja California Sur con el 10 por ciento, Chihuahua el 6.5 por ciento y Chiapas con el 6 por ciento, mientras que en el último sitio se encuentra Querétaro con un adeudo crediticio del 0.5 por ciento.

Entrevistado por Erika Ramírez, Rafael Galindo Jaime, presidente de la Comisión Especial Para el Campo en la Cámara de Diputados por el PRI, advierte que aunque en el Acuerdo Nacional para el Campo se establecen las condiciones para solucionar la crisis crediticia por la que atraviesa el agro mexicano, el gobierno foxista no ha cumplido con este objetivo, pues hay 3.5 millones de campesinos que son propietarios de 104 millones de hectáreas productivas, pero como tienen problemas de cartera no reciben crédito alguno y sus tierras se vuelven improductivas en un círculo financiero vicioso.

Para Miriam Arabián Couttolenc, integrante de la comisión especial para el campo por el PAN, asegura que uno de los factores que ha provocado este conflicto crediticio es el “otorgamiento indiscriminado” de recursos bancarios que se hizo en el régimen anterior, pues según la diputada panista la comisión de la cual forma parte ha solicitado que se capacite al campesino, se le brinde apoyo en la elaboración de los proyectos y se le den más recursos del gobierno federal mediante un sistema de financiamiento realmente integrado al sector rural, de esta forma los campesinos evitarán que se pierda la parcela, la tierra o la finca.

La inoperancia de la Financiera Rural

Por lo anterior la debacle económica que provocó el cierre del llamado “banco de apoyo al campo mexicano” se agrava nuevamente con la recién creada Financiera Rural, en donde hay una falta de operatividad de la institución crediticia.

A un año de haber iniciado operaciones, Financiera Rural ha trabajado bajo un esquema de garantías que no permite que el sector social reciba apoyos, lo que aunado a la exigencias de garantías hipotecarias o prendarias, hace imposible a los ejidatarios y campesinos tener acceso a los créditos. Por si lo anterior fuera poco, la Financiera tuvo un subejercicio de 3 mil 500 millones de pesos de los 16 mil millones que tiene asignados, lo que haría creer que el campo no necesita apoyos, cuando es todo lo contrario, pues lo que ha fallado es el sistema de financiamiento.

El director general adjunto de Programas y Operación de la Financiera Rural, Jaime González Aguadé, acepta que la operación de esta entidad crediticia ha sido difícil y tortuosa para los productores, pero cree que se empieza a estabilizar la operación. “Con una tasa promedio de cobro de intereses del 12 por ciento anual, la Financiera tiene colocados más de 100 mil créditos en todo el país, lo que representa un monto de 6 mil millones de pesos distribuidos en el sector rural”, pero a pesar de lo anterior la cartera vencida de esta institución comienza a crecer, pues para el 2005 enfrenta números rojos de alrededor de los 200 millones de pesos.

De acuerdo con documentos oficiales de la Financiera, los créditos que cayeron en cartera vencida se distribuye por sectores de la siguiente forma: agrícola, 91.7 por ciento; agrícola no básico, 0.2 por ciento; comercial, 0.8 por ciento; ganadería, 4.5 por ciento; industrial, 0.1 por ciento; otros, 2.3 por ciento, y servicios, 0.4 por ciento.

Pero a González Aguadé le salé el banquero voraz que lleva adentro y precisa que aunque hay muchas necesidades de capitalización en el medio rural, la Financiera Rural debe preservar su patrimonio y apegarse a prácticas bancarias y evaluar los créditos, de tal manera que no van a prestar dinero a proyectos que creen ellos que no son rentables, pues afirma que para las personas de escasos recursos hay otros programas asistenciales del gobierno que son de ayuda y apoyo directo, a quienes un crédito no les va servir para atender sus necesidades.

Los obstáculos de los créditos

En la Financiera Rural hay condiciones y garantías para el otorgamiento de créditos, tales como el crédito de avío, en donde el demandante deberá invertir el importe del financiamiento en la adquisición de materias primas y materiales, en el pago de jornales, salarios y gastos directos de explotación indispensables para los fines de la empresa. Entre las garantías necesariamente necesitan una prenda sobre los bienes adquiridos y/o producidos con el importe del crédito y sobre los frutos, productos o bienes pendientes o futuros pudiéndose pactar adicionalmente garantías personales o garantías hipotecarias o prendarias.

El crédito refaccionario es el financiamiento específico a mediano o largo plazo para la adquisición de maquinaria, equipo, unidades de transporte, ganado, construcción o adaptación de inmuebles y obras de infraestructura, entre otros, y la garantía prendaria es sobre los bienes adquiridos y/o producidos con el importe del crédito y sobre los frutos, productos o bienes pendientes o futuros.

El crédito simple es para poyar operaciones de acreditados dedicados a la producción de bienes, prestación de servicios y comercialización de bienes en el medio rural. Su garantía puede ser personal con deudores solidarios o avales, y real como hipotecas.

El crédito prendario se otorga con base en los Certificados de Depósito y bono de prenda emitidos por almacenes de concesión federal que se otorgan en garantía.

Subasta de Fonacot en el mercado

La semana pasada el Fonacot subastó certificados bursátiles quirografarios por 500 millones de pesos y con plazo de un año, mediante el sistema electrónico Scotia Trade, por medio del cual se recibieron propuestas de compra por mil 40 millones de pesos, lo que arroja una demanda de papel de 2.08 veces la oferta inicial.
De acuerdo con la explicación de su director general Arsenio Díaz Escalante, la tasa ponderada de interés para la primera emisión del 2005 es de 10.17 por ciento, lo que equivale a casi 60 puntos base de la tasa de Cetes como referencia en el plazo similar, mientras que la aceptación en el mercado bursátil obedeció a las altas calificaciones otorgadas a Fonacot por Standard & Poor’s (mxA1+) y de Fitch Ratings F1+ (mex).
Ambas calificadoras internacionales consideraron el alto desempeño de la administración de Fonacot, que ha logrado el establecimiento de procesos y controles operativos, una situación financiera sólida, una estructura organizacional más eficiente, cobertura nacional, así como el desarrollo de nuevos productos y programas para penetrar al total de su mercado

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Viernes 25 de Febrero de 2005

Exige el Senado Investigar Caso de Corrupción
Manipulan en Hacienda el Presupuesto Público
Denuncia de exdirectora Jurídica de Hacienda

El 15 de febrero la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República dictaminó un punto de acuerdo presentado por la senadora priísta Yolanda González Hernández, en el sentido de que “el Senado exhorta al presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (doctor José Luis Soberanes) para que a la brevedad inicie una investigación formal de violación de los derechos humanos, laborales, civiles y de género de Lilia Cortés García e informe a esta soberanía del resultado de la misma”.

Cortés García se había desempeñado por más de 20 años en el servicio público federal, en donde el último cargo que desempeñó fue de directora jurídica de la Subsecretaría de Egresos, hasta que descubrió diversos hechos de corrupción e irregularidades administrativas en el manejo del presupuesto público federal, y al presentar la denuncia ante los órganos de control y vigilancia de las secretarías de Hacienda y de la Función Pública, fue despedida y su integridad física quedó amenazada por atreverse a confrontar a funcionarios corruptos del gobierno foxista.

El punto de acuerdo aprobado por mayoría absoluta con 104 votos de senadores perredistas, panistas y priistas exhorta también “al procurador general de la República (general Rafael Macedo de la Concha) para que atienda y resuelva conforme a derecho, con las consecuencias legales a que haya lugar, las averiguaciones previas que sobre este caso obran en su poder, pidiendo en todo momento se tutelen los derechos humanos, laborales y civiles de Lilia Cortés García.

En medio de amenazas telefónicas, persecuciones y agresiones físicas, la vida de Lilia Cortés dio un giro cuando se negó a violar la Constitución y la normatividad de la Secretaría de Hacienda para manipular el presupuesto según los designios del secretario Francisco Gil Díaz, y se convirtió en testigo clave de presuntos actos de corrupción.

El Senado también aprobó “solicitar al secretario de la Función Pública (Eduardo Romero Ramos) rinda un informe detallado conforme a derecho de las diversas denuncias que ha presentado ante esa instancia fiscalizadora y ante el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Hacienda, y de las acciones legales que ha iniciado para resarcir los derechos humanos, laborales, civiles y de género de Lilia Cortés García”.

El plazo que el Senado les otorgó a las autoridades correspondientes para responder a cada uno de los puntos señalados es de 30 días, es decir el 15 de marzo, y en caso de no cumplir con lo solicitado, ese órgano legislativo se reserva sus facultades para adoptar otras instancias legales que permitan solucionar el caso.

Interviene la CNDH

La exigencia del Senado es que restituyan toda la situación laboral que ha padecido Lilia Cortés, pues bajo el expediente 1418/03 radicado en la Primera Sala del Tribunal de Conciliación y Arbitraje se plantea la reinstalación y el pago de salarios caídos durante 31 meses por despido injustificado, así como las prestaciones generadas durante ese plazo.

Lilia Cortés recuerda que el problema se inició cuando se negó a justificar cambios presupuestales de partidas, como por ejemplo del Ramo 33, y afirma que desde agosto de 2002 informó con diversos escritos al secretario Francisco Gil Díaz de las irregularidades que se cometían con el manejo del erario federal, pero ante la indiferencia del secretario de Hacienda se vio obligado a denunciar los hechos en la Secretaría de la Función Pública, “pero a la fecha esta dependencia tampoco ha dado alguna respuesta, por lo que no se si el secretario Eduardo Romero tenga conocimiento del asunto”.

De las agresiones sufridas por Lilia Cortés como respuesta a su denuncia contra la corrupción, explica que “el acoso se derivó precisamente por mi negativa a participar y justificar todos los movimientos ilegales que me estaban solicitando. La última vez que me golpearon, son cuatro las agresiones físicas que he recibido, fue hace seis meses, cuando salía de un cine en Plaza Satélite. Me despedí de mi acompañante y abordé un taxi y 20 minutos después, al llegar a mi casa, tres sujetos me abordaron, me golpearon y me dijeron que dejara en paz a la Secretaría de Hacienda”.

Este caso de agresiones a una funcionaria pública que se atreve a denunciar hechos de corrupción en el gobierno de Vicente Fox es analizado por diversas instancias federales, como la Procuraduría General de la República, en donde Lilia Cortés presentó dos denuncias, una por acciones violatorias a la Ley de los Servidores Públicos cometidas presuntamente por Cecilia Barra y Gómez Ortigoza, directora general de Programación y Presupuesto “A” de la Subsecretaría de Egresos, así como por otro cinco funcionarios menores de esa misma dependencia: Rosaura Velarde Rodríguez, directora general de Recursos Humanos; Rolando Méndez Cheyeb, secretario particular de la doctora Barra; José Ricárdez Pérez, coordinador administrativo; David Aguirre, de Administración, y José Corpi, asesor jurídico de la Dirección General de Programación y Presupuesto. Esta averiguación previa está en la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos.

La segunda denuncia está en la Dirección de Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos de la PGR, en donde se acusa al oficial mayor de la PGR, Germán Gutiérrez Gallegos; al delegado de la PGR en el DF, Rolando Villaseñor, y al ministerio público federal Luis Cano Guerrero por encubrimiento, obstrucción de la justicia y complicidad en la comisión de delitos federales coaligados con Cecilia Barra y Gómez Ortigoza.

La petición de investigación en contra de los funcionarios de la PGR obedece a la presunta complicidad entre el oficial mayor y Cecilia Barra porque ésta suministra recursos públicos adicionales a la PGR a cambio de protección judicial para evitar que las averiguaciones previas avancen en el ministerio público federal.

En la Secretaría de la Función Pública hay 40 denuncias en contra de Cecilia Barra y Gómez Ortigoza por diversos delitos, sin embargo después de 31 meses esa dependencia responsable de vigilar el buen desempeño de los funcionarios públicos no ha podido concluir las investigaciones sobre el daño patrimonial, a pesar de que hay documentos internos en donde se reconoce las irregularidades cometidas.

El caso en Función Pública está en manos de los comisarios, de la Comisión Intersecretarial Anticorrupción, de la Contraloría Interna, de la Oficina del Secretario y de ocho áreas más de esa Secretaría.

Un solo ejemplo del manejo irregular del presupuesto por parte de Hacienda es la denuncia que hizo hace unos días la Cámara de Diputados sobre el desvío de fondos públicos por mil 740 millones de pesos en el gasto social de la Enciclopedia por parte de la SEP, en donde la Dirección General de Programación y Presupuesto “A”, a cargo de Cecilia Barra y Gómez Ortigoza fue la responsable de autorizar dicho gasto.

Sobre este problema generado desde las oficinas centradas de la Secretaría de Hacienda, en la Secretaría de Educación Pública se afirma que la responsable de ese supuesto desvío público es Cecilia Barra, pues fue ella la responsable de modificar el presupuesto público y autorizar las transferencias de dichos fondos.

Las fugas de agua de Bortolini

Postulados por PAN, PRI y PRD para conquistar los sufragios de los ciudadanos que habitan las 16 delegaciones políticas, los titulares de dichas demarcaciones visitaron unidades habitacionales, conjuntos de casas y departamentos que se rigen bajo la Ley de Condominios. Allí fueron criticados por los residentes de que sólo buscaban votos, pero cuando hay problemas de servicios urbanos los delegados cierran sus puertas y se niegan a resolverlos.

Uno de esos casos de negligencia es Miguel Bortolini Castillo, apoltronado en la Delegación Coyoacán, quien encerrado en su búnker para evitar que lo moleste la población con problemas administrativos, ha provocado la ira de habitantes de Coyoacán que padecen las fugas de agua sin que el director general de Obras, Desarrollo y Servicios Urbanos se entere.

Un grave caso de fuga de agua por ruptura de tubería lo padecen desde hace tres semanas en la Unidad Alianza Popular de la Delegación Coyoacán, en Avenida Miramontes, Las Bombas, Cafetales y Tepetlapa. Esa fuga reportada al teléfono 55-54-60-75 motivó que una cuadrilla de trabajadores se presentara para arreglarlo, pero en su intento provocaron una fuga mayor del vital líquido, al grado que los vecinos que diariamente se van al drenaje unos 100 mil litros.

Reportada la fuga con ya más de cuatro peticiones llamados “folios”, el último con el número 1373 y atendidos por un servidor público de apellido De la Rosa, la única respuesta que han recibido es que la cuadrilla de reparación “va a ir”. Con el propósito de evitar que se siga desperdiciando el agua, los vecinos del lugar aportaron recursos económicos para que la “cuadrilla de trabajadores” realizara los trabajos de reparación, pero hasta la fecha el problema no se resuelve sin que nadie del gobierno capital haga algo para solucionar este grave problema.

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Jueves 24 de Febrero de 2005

Historia Negra de la Trasnacional McCann
Más Irregularidades en el Consejo Turístico
Pensiones un Asunto de Seguridad Nacional

Desde principios del gobierno foxista el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), dependiente de la Secretaría de Turismo, ha estado envuelto en irregularidades administrativas y manejos poco claros del presupuesto que, por su elevado monto, se ha convertido en la manzana de la discordia en el sector turístico. Ante las múltiples anomalías, desde la Presidencia de la República se han ordenado cambios de directivos y funcionarios menores en dicho Consejo Turístico, pero eso ha sido suficiente para sanear el organismo que en lugar de promover el turismo para que el país capte divisas, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el actual secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, y para su titular Francisco Ortiz.

A pesar de la importancia del CPTM para el gobierno foxista, en donde se envió para dirigirlo al amigo de todas las confianzas del presidente de la República, tampoco ha podido ordenar la administración que, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, enfrenta muchas irregularidades en el manejo de los fondos públicos.

Lo más grave del caso es que desde hace cuatro años han llegado denuncias y acusaciones precisas a los órganos de control, primero ante la Secretaría de la Contraloría y después en la Secretaría de la Función Pública, en contra de diversos funcionarios del Consejo sin que hasta la fecha se conozca sanciones, inhabilitaciones o acusaciones penales por malos manejos en la promoción en el exterior de los destinos turísticos de México.

Por el diario La Jornada nos enteramos la semana pasada que nuevamente la Auditoría Superior de la Federación descubrió graves irregularidades en el manejo del presupuesto de dicho Consejo para favorecer a la empresa McCann-Erickson, pero esta situación no es nueva, pues los casos de corrupción han llevado a renunciar a varios directivos de ese organismo de participación estatal sin que hasta la fecha se les siga algún proceso administrativo ni penal.

Entre las múltiples anomalías encontradas en el CPTM está un expediente de julio de 2001 en donde se adjudicó un contrato por 400 millones de pesos para que la agencia McCann-Erickson, subsidiaria de Jafra, se hiciera cargo de la campaña publicitaria del Consejo que en ese año dirigía María Elena Mancha.

Desde ese entonces las compañías Mega Direct y Clemente Cámara y Asociados impugnaron el contrato otorgado a McCann-Erickson por incumplir no sólo con la normatividad, sino por violar varias cláusulas de la convocatoria, pero la Contraloría Interna de ese organismo decidió desechar las quejas, mantener el millonario contrato y archivar el expediente.

La desatención de la Contraloría a las quejas de corrupción en el Consejo provocó que en ese contrato otorgado a McCann-Erickson se registraran más de cinco convenios modificatorios ante los retrasos de la empresa y variaciones en sus metas, pues sin esos cambios dicha empresa de promoción turística hubiera sido penalizada; no obstante, la buena relación que mantenían los directivos de la transnacional con los funcionarios del Consejo permitió la firma de los convenios que, en algunos casos, fueron hasta posfechados para evadir cualquier sanción administrativa.

Al cierre del ejercicio 2001, los funcionarios del CPTM autorizaron también a McCann-Erickson el pago de facturas del 2002, situación que de acuerdo con la Auditoría Superior de la federación se ha vuelto a repetir en 2004, a pesar de que varios de sus mandos medios advirtieron de la irregularidad.

Sin embargo ésta no es la primera vez que se presentan anomalías en esta entidad, pues en octubre del mismo año la entonces Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam) descubrió y sancionó irregularidades cometidas en la firma del contrato 027/2000 por un monto de 200 millones de pesos que mantenía el CPTM con la agencia publicitaria Yesawinch, Pepperdine & Brown L.L.P.

Otra historia negra

Otra historia negra del CPTM que involucra a la multinacional McCann-Erickson se refiere a los procesos de licitación para la asignación de los contratos dirigidos al desarrollo de estrategia de mercadotecnia. Documentos del Consejo de Promoción revelan que entre 2000 y 2002 McCann incumplió con la entrega de documentación que respaldara el ejercicio de los presupuestos ejercidos en convenios publicitarios en los cuales se involucraron las aportaciones de socios a los programas de promoción como Aeroméxico, Mexicana y el gobierno de Chiapas.

Por ello, en la relación de asuntos pendientes de la Subdirección General de Mercadotecnia del CPTM se registró que McCann recibió en varias ocasiones la solicitud del Consejo mediante el oficio DDC/001/03, con fecha al 27 de marzo de 2003, para que entregara la documentación vinculada con el convenio de Aeroméxico por 198 mil 912.20 dólares, y en el caso del contrato del gobierno de Chiapas se reportó la omisión en la entrega de documentación comprobatoria de las aportaciones hechas por esa entidad.

En enero de 2003, la Subdirección General de Mercadotecnia solicitó a la Subdirección General de Administración del CPTM la aplicación de penas convencionales en contra de McCann, proceso que nunca se concluyó. De hecho, la Secretaría de la Función Pública estuvo al tanto de los procesos e irregularidades al interior del CPTM, por lo que inició una investigación que tomó por sorpresa a Gabriel Moctezuma, quien fuera el responsable de la administración del Consejo y que fue retirado del cargo bajo sospechas de corrupción apenas dos semanas antes de que Francisco Ortiz asumiera la Dirección General del CPTM el 17 de septiembre de ese año.

Pero eso no es todo, durante la gestión de María Elena Manchaal frente del Consejo Turístico, McCann, junto con la agencia Young & Rubican, participó en una licitación para adjudicarse los contratos publicitarios destinados a promocionar los destinos turísticos de México en Europa y Norteamérica; sin embargo, en esa ocasión la suerte no favoreció a McCann, pues aunque participó junto con Young, el contrato sólo fue para esta empresa.

Ello motivó que McCann se inconformara, pero las revisiones administrativas ratificaron en dos ocasiones el resultado de la licitación a favor de Young & Rubican. Así, la relación de negocios entre McCann y el CTPM enfrentó un periodo de gran deterioro, pues además la primera solicitó el pago de 60 mil pesos para cubrir los supuestos honorarios del despacho de abogados a cargo de Juan Colín, pero el problema, una vez más, fue que los representantes de la multinacional no lograron comprobar la obligación del Consejo para cubrir esa factura, lo que dejó un mal antecedente contra McCann.

En la cadena de problemas de McCann con el CTPM, también se encuentra un contrato firmado con Televisa para promocionar en Europa los destinos turísticos de México, un asunto en el que por diversos incumplimientos debió intervenir el Órgano Interno de Control.

Lo extraño de toda esta historia es que desde hace cuatro años cuando McCann se apareció para ganar mediante concursos la mayoría de los contratos del Consejo de Promoción Turística de México, ha estado llena de irregularidades, acusaciones e investigaciones por los órganos de control, pero todo eso ha sido insuficiente para frenar a dicha empresa trasnacional que por lo visto tiene un fuerte padrino en el gobierno del cambio para que le sigan otorgando los millonarios contratos de promoción del turismo mexicano en el extranjero.

Las pensiones petroleras

Mientras el director general de Pemex asegura que sin inversiones anuales por 20 mil millones de pesos la paraestatal se convertirá en importadora de crudo, la situación de las pensiones de sus trabajadores se agrava a tal grado que la paraestatal busca mantener en secreto toda la información relacionada con la gravedad de este pasivo.

Resulta que la situación patrimonial del Fondo Laboral de Petróleos Mexicanos (Folape), en donde se administran los recursos para cubrir las pensiones y jubilaciones de sus trabajadores, se ha convertido para la paraestatal en una bomba de tiempo y en un asunto de “seguridad nacional”, pues su Comité de Información decidió reservar por 12 años todo tipo de información vinculada con este fideicomiso que administra BBVA Bancomer Servicios.

De acuerdo con documentos del Comité de Información de Pemex, en su sesión 17 del 13 de septiembre del 2004, se resolvió reservar por 12 años, el máximo plazo que contempla la Ley de Acceso a la Información, los detalles sobre el rendimiento de los recursos invertidos en el Fondo Laboral de Pemex (Folape), a pesar de que ese fondo ha recibido recursos excedentes del gobierno federal y que las aportaciones hechas durante los últimos dos años han determinado, en gran parte, el mayor peso de las pensiones del sector público sobre las finanzas públicas.

Sin embargo, diversa información exhibe que los intereses cobrados sobre valores bursátiles, en los que se han invertido los recursos del fondo laboral, sólo suman 418 millones 919 mil 950 pesos al cierre de septiembre pasado.

De hecho, entre 2003 y 2004 el rubro de pensiones del sector público se elevó 7.4 por ciento debido a las aportaciones al Folape y al aumento en el número de jubilados a que dio lugar la aplicación del Programa de Separación Voluntaria, el cual involucró un costo de 14 mil 929.2 millones de pesos al cancelar 42 mil 39 plazas, la mayor parte en la administración anterior a cargo de Raúl Muñoz Leos.

Así, en el Folape se encuentra la información que revela la rentabilidad de las inversiones a las que se ha dirigido el activo del fondo, así como el desglose de su patrimonio. Es decir, las aportaciones hechas por la paraestatal y el gobierno federal para cubrir las pensiones de sus trabajadores.

Y es que hasta octubre del 2004 los gastos de Pemex vinculados con sus pensiones y jubilaciones rebasaron las partidas destinadas a su nómina. Pemex, cabe recordar, tiene 2.4 trabajadores activos por cada jubilado. Sin embargo, el pasivo laboral de la paraestatal ha aumentado de manera significativa en los últimos cuatro años ante los programas de despidos y reingeniería de procesos impulsados por la paraestatal.

En 2003, Pemex necesitó recursos por 11 mil 907 millones de pesos, más 17 mil 75 millones de pesos que transfirió la Secretaría de Hacienda al Fondo Laboral de Pemex.

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Miércoles 23 de Febrero de 2005

Un Penal de Máxima Seguridad Para Niños
Centro de Atención Especial Quiroz Cuarón
Confinados 14 Niños de 9 a 17 Años de Edad

Esta vez sólo hubo heridos en el motín ocurrido el domingo pasado en el centro de reclusión para menores ubicado en la delegación de Tlalpan, que culminó con la destitución del director Teodoro Valdés Alonso. Pero lo que sucede en esas cárceles para niños y jóvenes no es distinto de lo que ocurre en los penales para adultos, en donde la droga, el hacinamiento, los malos tratos, la violación a los derechos humanos, los crímenes y las agresiones son cosa de todos los días, lo que hace imposible imaginar alguna rehabilitación de los pequeños infractores, quienes el día que quedan libres están preparados para ingresar al crimen organizado.

Ese problema que se vivió el fin de semana en el Centro de Tratamiento para Varones de Tlalpan es sólo un ejemplo de la desatención federal a los menores que por problemas sociales y desintegración familiar se ven envueltos en la comisión de delitos que los lleva a prisión.

Sin embargo, estos hechos lastimosos para toda la sociedad y de los cuales los gobiernos federal y estatal son incapaces de atender, son nada comparados con lo que sucede casi en el anonimato en otro centro de reclusión de “máxima seguridad” para niños, denominado Centro de Atención Especial Alfonso Quiroz Cuarón, una “cárcel especial”, como le llaman las autoridades, para menores infractores que carecen de atención psiquiátrica y social, y aunque ese centro está clasificado como de readaptación, a los niños y jóvenes se les mantiene en aislamiento total bajo el suministro de fármacos como una forma de mantenerlos tranquilos.

A esa “cárcel especial” ingresó la reportera Ana Lilia Pérez para corroborar lo que ahí sucede y en su excelente narración periodística relata un domingo cualquiera a las 7:30 de la mañana cuando las familias llegan desde lugares lejanos con bolsas de alimentos, cajetillas de cigarros y refrescos de sabor o agua endulzada para abastecer a sus hijos y hermanos presos.

En ese aislamiento hay otros 14 internos que no piensan en el día de visita porque están confinados a un módulo de “alta seguridad” para niños debido a su “peligrosidad” que dicen significa para la sociedad, sin posibilidad alguna de rehabilitación y sin la esperanza de volver a tener contacto con el mundo exterior.

Se llama Centro de Atención Especial Dr. Alfonso Quiroz Cuarón en honor del afamado criminalista. En 1992 se reubicó al Centro en dos dormitorios y un patio del Centro de Diagnóstico para Varones. En diciembre de 1993 hubo amotinamientos y en el sexenio salinista se dio a los centros federales el carácter de Máxima Seguridad, y para el Quiroz Cuarón se pensó en este modelo, pero en forma oculta para evitar quejas y denuncias internacionales por el maltrato a los niños.

Desde 1993 el Centro Quiroz Cuarón disimula su existencia en los alrededores de la colonia Narvarte con muros altos, alejado de la mirada de transeúntes y automovilistas en las inmediaciones de la avenida Obrero Mundial. Si diseño tiene el propósito de que nadie lo vea por dentro, detrás del Consejo Tutelar de Menores, entre bloques de ladrillo despintado, donde se alza una pared de unos cinco metros de largo por seis de alto y de color blanco brillante para enloquecer a cualquiera.

Esa cárcel de alta seguridad es calificada por algunos como la Almoloya de los niños, sólo que de ésta cruel prisión nadie escapa. Fue creada para aislar a quienes anteponían el fracaso de la readaptación social, pero la única atención que reciben allí los infantes es la vigilancia extrema, igual que en los penales de máxima seguridad para adultos, en donde las cámaras graban cada movimiento.

En su crónica la reporta Ana Lilia Pérez describe a los infantes como ratas de laboratorio en donde se observan los efectos de la soledad, el encierro, el ruido, la escasa luz y la pérdida de movimiento, además de los efectos físicos y mentales provocados por los fármacos suministrados a la fuerza.

La crónica del Quiroz Cuarón

Bienvenidos a la fortaleza: 2 mil 326 metros cuadrados cubiertos por una fachada sin número ni placa que la identifique. Con capacidad para 24 internos, actualmente hay 14. La razón que los llevó al Quiroz Cuarón fue que en el tutelar al que originalmente habían sido confinados se amotinaron.

Si reclaman, si gritan, si pelean, si son de tal o cual colonia clasificada como peligrosa, se van al Quiroz, sentencia un consejero que pide el anonimato.

El centro de alta seguridad tiene tres dormitorios identificados como A, B y C, cada uno con ocho celdas individuales de 1.5 por dos metros. En cada celda hay una cama, una mesa, una taza de baño y un lavabo. Entre los muebles sólo hay un metro cuadrado para caminar. No más. Tres paredes de las celdas son de concreto, la cuarta, una reja de barrotes de una pulgada de diámetro. La puerta de cada celda también es de barrotes, asegurada con dos cerraduras: una chapa manual de alta seguridad y otra operada desde un módulo de control, mediante un sistema electromagnético.

Las rejas de todas las celdas comunican a un largo pasillo en medio del dormitorio, las lámparas en el techo dan la única luz en la estancia. No hay ventanas, tampoco luz eléctrica.

En cada dormitorio hay un baño común, con lavabo y regadera y tres cubículos con puertas enrejadas. Estaban planeados para actividades educativas, pero desde luego eso es lo que menos importa a las autoridades penitenciarias.

Frente a los dormitorios hay dos módulos de seguridad, el área de gobierno, dos patios con cancha deportiva que nunca se utilizan, la aduana, el área de calderas y el estacionamiento.

Los custodios

“No vaya a hablar de nosotros”, dice un joven custodio que se rasca la cabeza a rape cubierta por una cachucha negra. Con no más de 20 años, su rostro está deslavado, su piel descolorida producto de ocho horas diarias dentro de la fortaleza durante los últimos tres años.

“No vaya a hablar del Quiroz Cuarón”, repite. Sus ojos tropiezan con los del comandante Salazar, jefe de custodia. El joven se excusa, se aleja, su turno terminó.
El comandante Salazar tiene la piel morena, manos grandes y vista ágil. Los músculos del cuerpo marcados. Mide 1.75 de estatura y posee una mente obsesiva de tener bajo control a los 14 internos. Al cinto carga una pistola automática y dos tubos con gas lacrimógeno.

Los custodios han sido entrenados para penales de alta seguridad, y del Quiroz Cuarón es poco probable que siquiera alguien intente fugarse, pues los internos son pocos y ninguno es parte de la delincuencia organizada ni tienen dinero para comprar custodia o darse a la fuga, como sucede en los penales para adultos.

Pero la seguridad interna no es suficiente y elementos del cuerpo de elite capitalino hacen rondines permanentes en los alrededores del Quiroz Cuarón para detener e interrogar a cualquier sospechoso que se acerque, armados con escuadras Pietro Beretta y armas largas R15.

Aunque su ubicación es una colonia céntrica del Distrito Federal, la autoridad a cargo es la Secretaría de Seguridad Pública Federal, específicamente la Dirección de Prevención y Readaptación Social, a pesar de que en términos de ley no es un centro de readaptación social, porque los menores no se “readapatan”, sino que se adaptan.

Son 56 trabajadores de la SSP asignados al Quiroz Cuarón, desde un subdirector de área hasta un promotor tutelar. Pero no hay director, solo un encargado, Sergio López, quien sistema se niega a dar entrevistas, porque sólo él sabe el trabajo sucio que realiza.

A los menores infractores -como los define el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)- el Consejo Unitario los envía al Quiroz Cuarón por “la gravedad de la infracción, las circunstancias en que cometió el delito y su bajo nivel de adaptación” o bien, “cuando su conducta haya alterado de manera grave el orden o la estabilidad de otros centros”.

De los 14 internos en el Quiroz, siete son responsables de robo, seis de homicidio y uno de atentar contra la salud (clasificado como delito federal).

15 mil fichados en el país

Según registros del sistema Automated Fingerprint Identification System (AFIS) del Consejo de Menores del Distrito Federal, actualmente hay “fichados” más de 15 mil menores infractores en todo el país, cuya edad oscila entre los 11 y los 17 años, acusados de robo, lesiones, abuso de autoridad, abuso sexual, violación, daños en propiedad ajena y portación de arma prohibida, cohecho, secuestro y homicidio.

Estadísticas de las procuradurías General de la República y de Justicia del Distrito Federal señalan que se ha incrementado el número de menores involucrados en ilícitos que actúan solos o forman parte del crimen organizado. Para organismos internacionales el hecho responde al fracaso de las políticas públicas de los gobiernos federal y estatal, que tras no contar con medidas efectivas para la prevención del delito, proponen combatirlo a través del encierro de todos los infractores, menores y adultos por igual, fortaleciendo con esto las corruptelas que existen dentro del Poder Judicial.

A raíz del amotinamiento registrado el pasado domingo en el Centro para Varones de San Fernando, en la Cámara de Diputados se escucharon las voces de legisladores del PRI, PAN, Convergencia y Verde Ecologista proponer reducir la edad penal de 18 a 16 años de edad; sin embargo, representantes de organizaciones no gubernamentales, de organismos internacionales y juristas aseguran que México no cuenta con un sistema de justicia especial para jóvenes infractores. De aprobarse, se violaría la Constitución y la Convención de los Derechos de los Niños. Pero al margen de la ley, la medida se aplica desde hace varios años en 14 estados de la República, en donde la experiencia ha demostrado que reducir la edad penal no frena el delito ni lo previene.

Puntos Suspensivos…

Después de varios meses de investigación fiscal, un juez federal le giró orden de aprehensión al propietario de CNI Canal 40, Javier Moreno Valle, por el delito de evasión fiscal por 7 millones de pesos. El empresario sostiene que se trata de presiones penales para obligarlo a vender la televisora.

Published in: Archivo | on Febrero 23rd, 2005 | No Comments »

Martes 22 de Febrero de 2005

Un Penal de Máxima Seguridad Para Niños
Centro de Atención Especial Quiroz Cuarón
Confinados 14 Niños de 9 a 17 Años de Edad

Esta vez sólo hubo heridos en el motín ocurrido el domingo pasado en el centro de reclusión para menores ubicado en la delegación de Tlalpan, que culminó con la destitución del director Teodoro Valdés Alonso. Pero lo que sucede en esas cárceles para niños y jóvenes no es distinto de lo que ocurre en los penales para adultos, en donde la droga, el hacinamiento, los malos tratos, la violación a los derechos humanos, los crímenes y las agresiones son cosa de todos los días, lo que hace imposible imaginar alguna rehabilitación de los pequeños infractores, quienes el día que quedan libres están preparados para ingresar al crimen organizado.

Ese problema que se vivió el fin de semana en el Centro de Tratamiento para Varones de Tlalpan es sólo un ejemplo de la desatención federal a los menores que por problemas sociales y desintegración familiar se ven envueltos en la comisión de delitos que los lleva a prisión.

Sin embargo, estos hechos lastimosos para toda la sociedad y de los cuales los gobiernos federal y estatal son incapaces de atender, son nada comparados con lo que sucede casi en el anonimato en otro centro de reclusión de “máxima seguridad” para niños, denominado Centro de Atención Especial Alfonso Quiroz Cuarón, una “cárcel especial”, como le llaman las autoridades, para menores infractores que carecen de atención psiquiátrica y social, y aunque ese centro está clasificado como de readaptación, a los niños y jóvenes se les mantiene en aislamiento total bajo el suministro de fármacos como una forma de mantenerlos tranquilos.

A esa “cárcel especial” ingresó la reportera Ana Lilia Pérez para corroborar lo que ahí sucede y en su excelente narración periodística relata un domingo cualquiera a las 7:30 de la mañana cuando las familias llegan desde lugares lejanos con bolsas de alimentos, cajetillas de cigarros y refrescos de sabor o agua endulzada para abastecer a sus hijos y hermanos presos.

En ese aislamiento hay otros 14 internos que no piensan en el día de visita porque están confinados a un módulo de “alta seguridad” para niños debido a su “peligrosidad” que dicen significa para la sociedad, sin posibilidad alguna de rehabilitación y sin la esperanza de volver a tener contacto con el mundo exterior.

Se llama Centro de Atención Especial Dr. Alfonso Quiroz Cuarón en honor del afamado criminalista. En 1992 se reubicó al Centro en dos dormitorios y un patio del Centro de Diagnóstico para Varones. En diciembre de 1993 hubo amotinamientos y en el sexenio salinista se dio a los centros federales el carácter de Máxima Seguridad, y para el Quiroz Cuarón se pensó en este modelo, pero en forma oculta para evitar quejas y denuncias internacionales por el maltrato a los niños.

Desde 1993 el Centro Quiroz Cuarón disimula su existencia en los alrededores de la colonia Narvarte con muros altos, alejado de la mirada de transeúntes y automovilistas en las inmediaciones de la avenida Obrero Mundial. Si diseño tiene el propósito de que nadie lo vea por dentro, detrás del Consejo Tutelar de Menores, entre bloques de ladrillo despintado, donde se alza una pared de unos cinco metros de largo por seis de alto y de color blanco brillante para enloquecer a cualquiera.

Esa cárcel de alta seguridad es calificada por algunos como la Almoloya de los niños, sólo que de ésta cruel prisión nadie escapa. Fue creada para aislar a quienes anteponían el fracaso de la readaptación social, pero la única atención que reciben allí los infantes es la vigilancia extrema, igual que en los penales de máxima seguridad para adultos, en donde las cámaras graban cada movimiento.

En su crónica la reporta Ana Lilia Pérez describe a los infantes como ratas de laboratorio en donde se observan los efectos de la soledad, el encierro, el ruido, la escasa luz y la pérdida de movimiento, además de los efectos físicos y mentales provocados por los fármacos suministrados a la fuerza.

La crónica del Quiroz Cuarón

Bienvenidos a la fortaleza: 2 mil 326 metros cuadrados cubiertos por una fachada sin número ni placa que la identifique. Con capacidad para 24 internos, actualmente hay 14. La razón que los llevó al Quiroz Cuarón fue que en el tutelar al que originalmente habían sido confinados se amotinaron.

Si reclaman, si gritan, si pelean, si son de tal o cual colonia clasificada como peligrosa, se van al Quiroz, sentencia un consejero que pide el anonimato.

El centro de alta seguridad tiene tres dormitorios identificados como A, B y C, cada uno con ocho celdas individuales de 1.5 por dos metros. En cada celda hay una cama, una mesa, una taza de baño y un lavabo. Entre los muebles sólo hay un metro cuadrado para caminar. No más. Tres paredes de las celdas son de concreto, la cuarta, una reja de barrotes de una pulgada de diámetro. La puerta de cada celda también es de barrotes, asegurada con dos cerraduras: una chapa manual de alta seguridad y otra operada desde un módulo de control, mediante un sistema electromagnético.

Las rejas de todas las celdas comunican a un largo pasillo en medio del dormitorio, las lámparas en el techo dan la única luz en la estancia. No hay ventanas, tampoco luz eléctrica.

En cada dormitorio hay un baño común, con lavabo y regadera y tres cubículos con puertas enrejadas. Estaban planeados para actividades educativas, pero desde luego eso es lo que menos importa a las autoridades penitenciarias.

Frente a los dormitorios hay dos módulos de seguridad, el área de gobierno, dos patios con cancha deportiva que nunca se utilizan, la aduana, el área de calderas y el estacionamiento.

Los custodios

“No vaya a hablar de nosotros”, dice un joven custodio que se rasca la cabeza a rape cubierta por una cachucha negra. Con no más de 20 años, su rostro está deslavado, su piel descolorida producto de ocho horas diarias dentro de la fortaleza durante los últimos tres años.

“No vaya a hablar del Quiroz Cuarón”, repite. Sus ojos tropiezan con los del comandante Salazar, jefe de custodia. El joven se excusa, se aleja, su turno terminó.
El comandante Salazar tiene la piel morena, manos grandes y vista ágil. Los músculos del cuerpo marcados. Mide 1.75 de estatura y posee una mente obsesiva de tener bajo control a los 14 internos. Al cinto carga una pistola automática y dos tubos con gas lacrimógeno.

Los custodios han sido entrenados para penales de alta seguridad, y del Quiroz Cuarón es poco probable que siquiera alguien intente fugarse, pues los internos son pocos y ninguno es parte de la delincuencia organizada ni tienen dinero para comprar custodia o darse a la fuga, como sucede en los penales para adultos.

Pero la seguridad interna no es suficiente y elementos del cuerpo de elite capitalino hacen rondines permanentes en los alrededores del Quiroz Cuarón para detener e interrogar a cualquier sospechoso que se acerque, armados con escuadras Pietro Beretta y armas largas R15.

Aunque su ubicación es una colonia céntrica del Distrito Federal, la autoridad a cargo es la Secretaría de Seguridad Pública Federal, específicamente la Dirección de Prevención y Readaptación Social, a pesar de que en términos de ley no es un centro de readaptación social, porque los menores no se “readapatan”, sino que se adaptan.

Son 56 trabajadores de la SSP asignados al Quiroz Cuarón, desde un subdirector de área hasta un promotor tutelar. Pero no hay director, solo un encargado, Sergio López, quien sistema se niega a dar entrevistas, porque sólo él sabe el trabajo sucio que realiza.

A los menores infractores -como los define el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)- el Consejo Unitario los envía al Quiroz Cuarón por “la gravedad de la infracción, las circunstancias en que cometió el delito y su bajo nivel de adaptación” o bien, “cuando su conducta haya alterado de manera grave el orden o la estabilidad de otros centros”.

De los 14 internos en el Quiroz, siete son responsables de robo, seis de homicidio y uno de atentar contra la salud (clasificado como delito federal).

15 mil fichados en el país

Según registros del sistema Automated Fingerprint Identification System (AFIS) del Consejo de Menores del Distrito Federal, actualmente hay “fichados” más de 15 mil menores infractores en todo el país, cuya edad oscila entre los 11 y los 17 años, acusados de robo, lesiones, abuso de autoridad, abuso sexual, violación, daños en propiedad ajena y portación de arma prohibida, cohecho, secuestro y homicidio.

Estadísticas de las procuradurías General de la República y de Justicia del Distrito Federal señalan que se ha incrementado el número de menores involucrados en ilícitos que actúan solos o forman parte del crimen organizado. Para organismos internacionales el hecho responde al fracaso de las políticas públicas de los gobiernos federal y estatal, que tras no contar con medidas efectivas para la prevención del delito, proponen combatirlo a través del encierro de todos los infractores, menores y adultos por igual, fortaleciendo con esto las corruptelas que existen dentro del Poder Judicial.

A raíz del amotinamiento registrado el pasado domingo en el Centro para Varones de San Fernando, en la Cámara de Diputados se escucharon las voces de legisladores del PRI, PAN, Convergencia y Verde Ecologista proponer reducir la edad penal de 18 a 16 años de edad; sin embargo, representantes de organizaciones no gubernamentales, de organismos internacionales y juristas aseguran que México no cuenta con un sistema de justicia especial para jóvenes infractores. De aprobarse, se violaría la Constitución y la Convención de los Derechos de los Niños. Pero al margen de la ley, la medida se aplica desde hace varios años en 14 estados de la República, en donde la experiencia ha demostrado que reducir la edad penal no frena el delito ni lo previene.

Puntos Suspensivos…

Después de varios meses de investigación fiscal, un juez federal le giró orden de aprehensión al propietario de CNI Canal 40, Javier Moreno Valle, por el delito de evasión fiscal por 7 millones de pesos. El empresario sostiene que se trata de presiones penales para obligarlo a vender la televisora.

Published in: Archivo | on Febrero 22nd, 2005 | No Comments »

Lunes 21 de Febrero de 2005

Los informes que molestaron a Fox
Critica el Ombudsman la estupidez
El continuo intervencionismo de EU

Al gobierno federal le hacen más daño las palabras que los hechos. Dos ejemplos ocurridos la semana pasada así lo prueban: el primero tiene que ver con el acertado discurso del doctor José Luis Soberanes, quien en un acto de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y frente al presidente Vicente Fox, hizo una legítima crítica a los actores políticos por la polarización de sus posiciones y la falta de diálogo y negociación para resolver los problemas que agobian al país, mientras que la población sufre las consecuencias de ese radicalismo vergonzante. La respuesta a la crítica de Soberanes fue el enojo de Fox, quien con soberbia pretendió ignorar lo que decía, cuando el ombudsman no hizo más que advertir la estupidez de los políticos.

El segundo caso fue el escándalo que inició la Secretaría de Gobernación al responder al informe que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos hizo sobre México, en donde advierte de los riesgos por la descomposición política con miras a la sucesión presidencial del 2006. Aquí la respuesta fue del secretario de Gobernación, quien rechazo las declaraciones del director de la CIA, Porter Gross, por considerarlas una intromisión en los asuntos internos de México, como si esto fuera más grave que el espionaje permanente que realizan los organismos policiales estadounidenses a políticos mexicanos y luchadores sociales o las operaciones encubiertas que hacen todos los días en territorio nacional o la vigilancia del espacio aéreo, marítimo y terrestre del país o la persecución de supuestos delincuentes en territorio nacional o, y esto es lo más grave, las presiones continuas al gobierno foxista para que México se doblegue a los intereses económicos y políticos de Estados Unidos.

En realidad el único malestar del gobierno foxista es que su principal socio comercial haga una crítica pública a la descomposición económica, política y social que hay en el país por la pésima administración del gobierno de derecha que encabeza Vicente Fox, pues en los cuatro años de gobierno siempre ha cedido a los caprichos de su homólogo George Bush.

Sin embargo, el crítico informe de la CIA habla de los riesgos que representa para los intereses de Estados Unidos una grave crisis política, y aunque no va más allá, en México sí sabemos que ha sido generada por el vacío de poder, lo que ha incrementado la violencia como homicidios, secuestros y robos, desigualdad social, pobreza extrema, fortalecimiento de grupos armados y polarización de grupos políticos, todos estos problemas configuran un escenario ideal para los estallidos sociales y magnicidios como los ocurridos a finales del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Pero al margen del análisis que hizo la CIA en su informe que preocupó tanto a funcionarios gubernamentales que encontraron en él un magnífico escaparate para envolverse en la bandera y salir a defender la patria, lo que en realidad debería preocuparles es la continua operación de las agencias policiales estadounidenses en territorio nacional. Por ello sorprende que Santiago Creel se preocupe más por un informe de la CIA sobre la realidad mexicana que por las operaciones de espionaje y la intervención de las comunicaciones privadas que realizan ésta en México.

Para nadie es un secreto la intervención de Estados Unidos en asuntos internos de México y en toda Latinoamérica mediante el espionaje, las intervenciones telefónicas, las persecuciones “en caliente” de aviones que cruzan el espacio mexicano, las detenciones ilegales, los cateos y hasta los secuestros para satisfacer la política intervencionista y extraterritorial instrumentada desde Washington en territorio mexicano.

Y esa imagen intervencionista de las agencias policiales estadounidenses (CIA, DEA, FBI y servicios de Aduanas) ha sido puesta en duda hasta por el propio Congreso de los Estados Unidos ante los pésimos resultados para resguardar los intereses de ese país y el ejemplo más contundente es que nada pudieron hacer para evitar la agresión que su población sufrió aquel 11 de septiembre.

Por ello el gobierno estadounidense ha manifestado reiteradamente que la estabilidad, la prosperidad y la paz social de México son de vital importancia para la seguridad nacional de su país, y con ese argumento mantienen bajo presión al gobierno mexicano y bajo vigilancia constante a la población.

Y mientras las autoridades policiales y militares de México aprovechan toda la información que los cuerpos de seguridad de los Estados Unidos les mandan, en la esfera política representa un escándalo cuando desde Washington se advierten los riesgos que representa México por sus crisis política, económica y social.

El espionaje de Estados Unidos

Habría que preguntarnos ahora en dónde estaba el secretario de Gobernación cuando Estados Unidos ordenó vigilar el transporte internacional de pasajeros que ingresaba o salía de territorio mexicano como una medida preventiva para la seguridad de los Estados Unidos ante posibles atentados terroristas. Acaso ese no era un acto de sumisión del gobierno mexicano al permitir que agentes estadounidenses vigilaran directamente aeropuertos y estaciones marítimas y terrestres del país.

En aquel entonces escribimos en Oficio de papel cómo la Secretaría de Hacienda había ordenado a la Administración General de Aduanas (AGA) acatar las disposiciones que sólo servían a los intereses de seguridad de Estados Unidos, a fin de que desde Washington se vigilara a mexicanos y extranjeros que ingresaban o salían de territorio nacional, mientras que la secretaría responsable del manejo de la política interna y de salvaguardar la seguridad de los mexicanos se mantenía en silencio ante un acto abiertamente injerencista del gobierno estadounidense.

Pero el gobierno de Vicente Fox no sólo acató las órdenes giradas por Washington, sino que la Secretaría de Hacienda tuvo que hacer modificaciones a las reglas de carácter general en materia de comercio exterior, entre otros el capítulo 2.16, denominado “de la transmisión electrónica de información por las empresas aéreas que efectúen el transporte internacional de pasajeros”, a fin de que se enviara electrónicamente a estados Unidos el registro de mexicanos que transitaban por el país.

Con esas modificaciones Hacienda obligaba a las empresas aéreas que efectuaban el transporte internacional de personas para que transmitieran a un sistema electrónico de la AGA toda la información detallada de los pasajeros y de la tripulación que ingresara o saliera del país. Dicha información, señalaba Hacienda, “se deberá transmitir electrónicamente utilizando el Formato Estándar para el Intercambio de Información Electrónica para la Administración, el Comercio y el Transporte de los Estados Unidos de América (US/EDIFACT), conforme los lineamientos que establezca la Administración Central de Informática de la AGA”.

Así de burdo este gobierno hace cambios en leyes, reglamentos y disposiciones mexicanas para ponerlos al servicio de los intereses estadounidenses, los cuales exigen que la AGA recabe toda la información del tráfico de pasajeros en territorio nacional para enviarla inmediatamente a Washington como una medida preventiva para la seguridad de Estados Unidos.

Aquí sí cuando se ordenaron esas disposiciones el gobierno foxista vulneró la seguridad nacional, la soberanía y la libertad de los mexicanos al permitir la injerencia del país vecino sobre información personal, mientras que las secretarías de Hacienda y de Gobernación mantuvieron oculta la operación hasta que la prensa investigó y reveló toda la información.

El Departamento de “Blancos”

Clasificado entre las nuevas reglas de comercio exterior, la Administración General de Aduanas de México tiene la obligación de reportar las listas de pasajeros de los vuelos que entran y salen del país a un Departamento de Seguridad Interna del Gobierno de Estados Unidos conocido como “Blancos”, en donde acumulan los datos de los principales “enemigos” de ese país.

Estas disposiciones fueron ordenadas desde Washington al gobierno foxista como una medida preventiva para evitar más atentados en contra de su territorio, y consiste en que la Administración General de Aduanas solicite a las líneas aéreas las listas de pasajeros que ingresan o salen del país.

Para ello, el gobierno estadounidense financió un sofisticado equipo en las oficinas centrales de Aduanas en México donde se recabará toda la información de las personas que llegan o salen del país para remitirla inmediatamente a Washington. Con esos datos, el Departamento de “Blancos” determina quiénes son sus enemigos y los pone en una “lista negra” que entrega al gobierno de México para que los organismos de seguridad nacional los persigan, los detengan y en su caso los extraditen.

El gobierno de EU entrega la “lista negra” a la Administración General de Aduanas y ésta la turna a los organismos mexicanos que participan en este proceso de análisis de información confidencial: Inteligencia Militar, Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Policía Federal Preventiva (PFP), Agencia Federal de Investigación (AFI), Migración, Procuraduría General de la República (PGR) y Procuraduría Fiscal, los cuales vigilan a esos “enemigos peligrosos” de Estados Unidos.

En esto que representa una extensión del “brazo justiciero antiterrorista” de EU en territorio mexicano, la información de pasajeros es enviada a Washington apenas “dentro de los 40 minutos posteriores a que la aeronave hubiera despegado del último aeropuerto en el extranjero con destino a territorio nacional o de éste hacia el extranjero”.

Pero qué pasa con los derechos civiles y humanos de todos los mexicanos que viajen en avión para salir o entrar al país, pues simplemente son violados por el gobierno mexicano que dispone de sus datos personales para entregarlos al gobierno de Bush. La información confidencial de los pasajeros que se entrega a Estados Unidos contiene nombre completo, fecha de nacimiento, género, sexo y tipo de tránsito, qué pasaporte utiliza, visa o matrícula consular expedida por el gobierno mexicano, código del país, aeropuerto de origen, código de la línea aérea, número de vuelo, fecha y hora de salida y de llegada.

Puntos suspensivos…

El destacado historiador Enrique Krauze ha comparecido en varias oportunidades ante el Ministerio Público. Primero estuvo reticente y luego apapachado por las autoridades –resulta que don Renato Sales Gasque le ha repetido las pruebas de estimación con que lo distinguió Andrés Manuel López Obrador–, se despacho con la cuchara grande para declarar en el litigio que Clío, su empresa, tiene contra una exfuncionaria de esa negociación. El ingeniero Krauze precisó algunas situaciones que según él son suficientes para que Diana Roldán vaya a la cárcel. En sus declaraciones, el historiador hizo señalamientos muy puntuales sobre ética, verdad y derecho. Sin embargo, no fue lejos por la respuesta, Diana Roldán se presentó de inmediato ante la Procuraduría para subrayarle al procurador Bátiz que lo que manifestó su acusador tiene algunas aristas espinosas que debe tomar en cuenta. De aquí que Roldán también declara con mucha dureza, lo que anuncia que el pleito entre ellos está lejos de arreglarse. La adversaria del polémico intelectual asegura que ha faltado a la verdad, manipula la información y se comporta de manera engañosa con el propósito de integrar un expediente a toda costa. Vamos a ver quién tiene la razón.

Published in: Archivo | on Febrero 21st, 2005 | No Comments »

Lunes 14 de Febrero de 2005

Manejos Irregulares del Presupuesto Federal
Investiga SFP a la Subsecretaría de Egresos
Confronta Banda del Narcotráfico al Estado
Alerta Presidencial ante Incapacidad Oficial
Sin Avances Espionaje Telefónico a Los Pinos

Ineficaz y mediocre en su administración, el gobierno de Vicente Fox poco puede presumir de lo hecho en 4 años de gestión, lo cual explica que sea motivo de orgullo presidencial la supuesta “estabilidad económica” que asegura tiene el país, aunque para creer en ello primero habrá que convencer a los 50 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza. Pero como dice Vicente Fox, y aceptando sin conceder, que después del 2006 “lo vamos a extrañar”, es justo decir que si hay alguien a quien felicitar por los “logros económicos” de la primera administración panista, es al priista Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda que ha sido el eje de la política económica de Fox y por mucho el hombre más fuerte del gabinete actual.

Así, con esos antecedentes victoriosos del foxismo, cobra relevancia la investigación que el secretario de la Función Pública, Eduardo Romero Ramos, lleva a cabo en contra de la Subsecretaría de Egresos de la Secretaría de Hacienda por presuntas irregularidades administrativas en el manejo del presupuesto público federal.

Y en medio del gran hermetismo como se lleva a cabo la investigación que involucra el origen y destino de decenas de miles de millones de pesos del erario federal, destaca el oficio número 06/113/397-VI-(LRO)-738/2004 que con fecha del 10 de marzo de 2004 firmó la titular del Área de Quejas del Órgano Interno de Control en la Secretaría de Hacienda, Dora Alicia Rodríguez López, y que dirigió al director de Quejas y Denuncias, Orlando García Biesca, en donde da cuenta de que el Área de de Auditoría Interna “A” inició dos auditorías fuera de programa, números AF-97/2003 y AF-98/2003, en las direcciones generales de Programación y Presupuesto “A” y “B” de la Subsecretaría de Egresos, las cuales se realizan en paralelo con otra auditoría, la número 33/2003 practicada por la Dirección Técnica Operativa de la Subsecretaría de Egresos.

Ese documento oficial explica que como resultado de la investigación a las dos direcciones generales de Hacienda, “se desprende que existen presuntas irregularidades administrativas de índole presupuestal, al detectarse que los pagos de nómina (de todo el gobierno federal) por el periodo del mes de agosto al mes de diciembre de 2002, no debieron ser emitidos con cargo a las unidades responsables Dirección General de Programación y Presupuesto de Servicios (UR414) y Dirección General de Programación y Presupuesto de Energía e Infraestructura (UR417), cuando éstas fueron extintas el 31 de julio de 2002, y por ende al no pertenecer a la estructura básica de la dependencia para ejercer la asignación presupuestal; en virtud de lo anterior y considerando que el primer expediente QU-0129/2002-T, tramitado en esta Área por hechos denunciados por Lilia Cortés García (exdirectora de Asuntos Jurídicos de la Subsecretaría de Egresos), ya se resolvió y se procedió a integrar la documentación soporte del hecho irregular en cuestión, mediante acuerdo de fecha primero de marzo de 2004, al expediente QU-74/2003-T-162, por tratarse de hechos presuntamente irregulares que están relacionados entre sí, para continuar con su investigación, seguimiento y resolución”.

Las pruebas de las irregularidades son tan contundente, que la comisión legislativa de la Auditoría Superior de la Federación, integrada por José Angel Ibáñez Montes, presidente, y los diputados de todos los partidos Roberto Campa Cifrián, Homero Díaz Rodríguez, Rafael Sánchez Pérez, Salvador Vega Casillas, Dolores Padierna, Manuel Velasco Coello, Joel Padilla Peña y Jesús Martínez Alvarez, solicitó al auditor superior de la federación, Arturo González de Aragón, realice una auditoría a la Subsecretaría de Egresos por crear dos direcciones generales fuera del reglamento interior de la Secretaría de Hacienda para el manejo del Presupuesto Público Federal.

El mismo oficio del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Hacienda sostiene que “las direcciones generales de Programación y Presupuesto ‘A’ y ‘B’ no cuentan con el manual de organización específico autorizado por los periodos comprendidos del 1 de agosto de 2002 al 13 de enero de 2004, en el caso de la DGPyP ‘A’ y del 1 de agosto de 2002 al 16 de diciembre de 2003 en la DGPyP ‘B’”.

Complicidad de la Presidencia

En una investigación periodística de mi compañera reportera Ana Lilia Pérez se hace un recuento detallado de cómo se maquinaron estas irregularidades presupuestales desde la Presidencia de la República en complicidad con la Secretaría de Hacienda. Explica que mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 31 de julio de 2002 el presidente Vicente Fox reformó el Reglamento Interior de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con en el cual desaparecieron las cuatro direcciones generales de Programación y Presupuesto, y se sustituyeron por la Dirección General de Programación y Presupuesto “A” y la Dirección General de Presupuesto “B”.

Como titular de la dirección “A”, el secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, nombró a Cecilia Ibarra y Gómez Ortigoza, economista jubilada del Banco de México, y al frente de la Dirección General de Presupuesto “B” al también economista Pablo Reyes Pruneda; sin embargo, a Gil Díaz se le “olvidó” un pequeño detalle, que estas nuevas direcciones deben contar con normatividad, estructura y manuales de organización correspondientes para manejar el presupuesto federal, tal y como se establece en la leyes Orgánica de la Administración Pública Federal y Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, situación que no se ha cumplido y que eso invalida toda la operación presupuestal realizada en los últimos tres años. Otro grave problema para el experto financiero Gil Díaz.

El primer caos que lo anterior ocasionó en la Secretaría de Hacienda se remite a los primeros días de agosto de 2002, cuando 570 funcionarios públicos asignados a las desaparecidas direcciones no tenían conocimiento de sus atribuciones ni de sus obligaciones dentro de las dos nuevas direcciones generales de la Subsecretaría de Egresos. Esto ocasionó que ambas direcciones ejercieran el presupuesto federal sin contar con las atribuciones jurídicas, normativas y legales para ello.

Otra grave irregularidad normativa fue que los titulares de las dos nuevas direcciones generales emitieron oficios y dispusieron de los recursos federales a nombre de las cuatro direcciones extintas, según consta en la Cuenta Pública del Ejercicio Fiscal 2002, en la cual se convalida que en el informe de Gasto del Ramo 06, correspondiente a la SHCP, en el rubro relacionado con la unidad 414 “Dirección General de Programación y Presupuesto de Servicios”, aparece un gasto ejercido hasta diciembre de 2002 por las cuatro direcciones desaparecidas por decreto presidencial cinco meses atrás.

Por ello esas irregularidades cometidas por los titulares de las dos direcciones al ejercer el presupuesto a título de las direcciones inexistentes, fueron denunciadas por una funcionaria de la propia Secretaría de Hacienda, Lilia Cortés García, en ese entonces directora de Asuntos Jurídicos de la Subsecretaría de Egresos y quien como respuesta fue despedida injustificadamente después de 21 años de antigüedad en el servicio público federal.

En una denuncia penal presentada ante la Unidad Especializada en la Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y en Contra de la Administración de Justicia de la PGR (A.P. 3745/DDF/2002, que el año pasado dicha averiguación previa fue enumerada y actualmente es la 42/UEIDCSPCAJ/04 radicada en la Mesa 28), Cortés García acusa a Cecilia Barra y Gómez Ortigoza, directora general de Programación y Presupuesto “A”, de ejercicio indebido del servicio público, amenazas, usurpación de funciones, desvío de recursos federales, peculado, robo y lo que resulte, pero extrañamente esta denuncia está frenada en la PGR por instrucciones de algún funcionario menor.

Confirma Contraloría irregularidades

La acusación de ejercicio indebido del servicio público en contra de Cecilia Ibarra y Gómez Ortigoza quedó documentada y comprobada mediante oficios turnados entre el Órgano Interno de Control de la SHCP y la Secretaría de la Función Pública, en donde se confirma que la funcionaria de Hacienda “no tenía las atribuciones legales y normativas para desempeñar sus funciones”, lo que hace creer que fue una imposición de Gil Díaz para manejar a su antojo el presupuesto público.

El 19 de junio de 2003, el titular del Área de Quejas del Órgano Interno de Control en la SCHP, Luis Guillermo Pineda Bernal, mediante el oficio N. 06/113/397-VI-(LRO)-1110/2003 solicitó a la titular de la Dirección General de Presupuesto “A” informara si esa Dirección General contaba con un manual de organización específico que regulara su estructura orgánica y funcional, según se exige en disposiciones de ley.

En respuesta, Cecilia Barra y Gómez Ortigoza confirma las irregularidades cometidas por su área y acepta que carece de los requerimientos que marca la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; por tanto, la funcionaria no se encontraba en posibilidad de ejercer las facultades que le confiere el Reglamento Interior de la Secretaría de la Función Pública y mucho menos firmar y autorizar el manejo total del presupuesto federal.

En el documento 315-A-05530, la misma Cecilia Barra y Gómez Ortigoza confirma las ilegalidades en que incurrió: “Esta Dirección General no cuenta con el Manual de Organización Específico de la Dirección General de Programación y Presupuesto ‘A’ de conformidad con lo establecido en el artículo 19 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y a la Guía Técnica para la Elaboración, Autorización y Registro de Manuales de Organización Específicos…”.

Dentro de las indagatorias de la Secretaría de la Función Pública, el director de Quejas y Denuncias de la Contraloría Interna de dicha dependencia, Orlando García Biseca, solicitó al Órgano Interno de Control de la SHCP se informara, para fines de la investigación, determinar la existencia de irregularidades administrativas de índole presupuestal cometidas por los titulares de las Direcciones Generales de Presupuesto “A” y “B” en el ejercicio de sus funciones, sin tener atribuciones legales.

Como respuesta, el 10 de marzo de 2004, Dora Alicia Rodríguez López, titular del Área de Responsabilidades y Quejas del OIC de la SHCP, señaló que hasta ese momento los resultados de las auditorias indicaban que “por lo menos” los pagos girados de agosto a diciembre de 2002 al personal asignado a ambas direcciones, fue expedido a nombre de las cuatro direcciones extintas, “lo cual resulta improcedente en virtud de que el numeral 7 del Manual de Normas Presupuestarias publicado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2001, así como el artículo 11 del mismo ordenamiento publicado el 3 de septiembre de 2002, señalan que el componente de la clave presupuestaria Unidad Responsable establece la Unidad Administrativa perteneciente a la estructura orgánica básica de una dependencia responsable de ejercer la asignación presupuestaria correspondiente”.

La misma auditoría del OIC reveló que tanto Cecilia Ibarra y Gómez Ortigoza como Pablo Reyes Pruneda incumplieron el artículo 13 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, el cual señala que: “El Gasto Público Federal se basará en presupuestos que se formularán con apoyo de programas que señalen objetivos, metas y unidades responsables de su ejecución, debido a que al desaparecer las Direcciones Generales de Programación y Presupuesto Sectoriales de la Estructura Básica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, no se justifica su inclusión en el componente Unidad responsable de la Clave Programática del Ramo 06 y por ende el pago de la nómina con cargo a las Unidades Responsables extintas a partir del primero de agosto de 2002”.

Estos hechos son también faltas constitucionales graves, de acuerdo con el artículo 126 que indica que “no podrá hacerse pago alguno que no esté comprendido en el presupuesto o determinado por ley posterior”, y el artículo 127 constitucional que señala que los servidores públicos “recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empeño, cargo o comisión, que será determinada anual y equitativamente en los Presupuestos de Egresos de la Federación”.

En las oficinas del Órgano Interno de Control en la Secretaría de Hacienda explicaron que las auditorías a las direcciones generales de Programación y Presupuesto continúan y que aún no hay fecha para la resolución, por lo que podría ser el próximo gobierno el que emita hasta 2007 la resolución respectiva.

Avanza investigación en Senado

Durante sesión ordinaria del Senado de la República el 25 de noviembre de 2004, la priista Yolanda González Hernández enumeró ante los legisladores las presuntas irregularidades registradas a partir del 1 de agosto de 2002 en las dos direcciones generales de Presupuesto de la Secretaría de Hacienda.

De origen –indica el punto de acuerdo–, el Reglamento de la SHCP mediante el que se modifica la estructura interna presenta “diversas irregularidades normativas al ser omiso sobre el destino laboral de los aproximadamente 520 empleados adscritos a las cuatro direcciones que desaparecieron, sin señalar qué va a ocurrir con sus recursos materiales y financieros, ni establecer tampoco con qué recursos humanos, materiales y financieros crearon las dos nuevas direcciones”.

González Hernández destaca que ante la ausencia de la estructura debidamente autorizada “sin duda han operado al margen de la ley, conllevando a la nulidad de pleno derecho de todos y cada uno de los actos realizados por ambas direcciones”. La senadora priísta también responsabiliza a órganos de justicia como la PGR de omitir dar seguimiento normativo a la denuncia que sobre estos hechos presentó Lilia Cortés García.

Ante el acoso, amenazas físicas y verbales e intimidaciones que ha sufrido la ex funcionaria de Hacienda por denunciar estos actos de corrupción, el Senado de la República exhortó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos “para que en breve inicie una investigación formal de la violación a los derechos humanos, constitucionales, garantías individuales, derechos laborales, civiles y de género de Lilia Cortés”.

Desde hace tres meses, noviembre de 2004, el caso se analiza en el Senado de la República, en donde un grupo de legisladores estudian las irregularidades legales y la corrupción al interior de la Secretaría de Hacienda. Así que este asunto apenas empieza a esclarecerse y seguramente habrá más de un funcionario en Hacienda que tendrá que pagar las consecuencias por las irregularidades y omisiones cometidas.

México se colombianiza

Hace unos días el presidente de la República alertó a la sociedad de la confrontación de bandas del narcotráfico en contra del Estado mexicano. Y aunque después se desdijo, como es un hábito en él, por primera vez el gobierno federal en voz del jefe del Ejecutivo reconoce el riesgo que significa para el país la proliferación del tráfico y consumo de drogas en el país, así como la violencia y la delincuencia organizada que esto genera y que ha puesto en alerta máxima a todos los órganos de seguridad nacional del Estado mexicano.

Sin embargo, otros funcionarios del gabinete foxista se empeñan en minimizar el hecho para no crear mayor incertidumbre entre la población, la cual vive en medio de la violencia en las calles con asesinatos, secuestros y robos, además de un incremento en el consumo de drogas y la lucha por los territorios para cruzar la mercancía ilícita hacia el mercado mayor que significa los Estados Unidos, así como el incremento en el “lavado” de dinero producto del narcotráfico.

Esta alerta presidencial es el aviso más contundente de una colombianización del país, cuando las estructuras del narcotráfico logran penetrar y corromper los niveles de gobierno y la fuerza pública pierde el control del territorio nacional.

Más vale reconocer ahora el riesgo que significa para el país acercarnos cada vez más a lo que vivió el Estado colombiano hasta hace 20 años, que lamentar después cómo la sociedad mexicana se ve inmersa en una ola criminal desproporcionada y sin capacidad de respuesta por parte de un desorganizado sistema nacional de seguridad.

La alerta presidencial provino por la supuesta infiltración de un grupo del narcotráfico en la figura de un funcionario intermedio que trabaja directamente en la Presidencia de la República y que prendió los focos rojos del Centro de Investigación de Seguridad Nacional (Cisen), del área de Inteligencia Militar de la Secretaría de la Defensa y de la propia Procuraduría General de la República, órganos todos que han perdido su capacidad de prevención y vigilancia de las principales esferas gubernamentales al estar más ocupados en los difíciles tiempos políticos que vive el país con miras a la sucesión presidencial.

Nada de los espías de Los Pinos

Y a propósito del supuesto narcoespía Nahum Acosta Lugo, ex director de giras presidenciales, sería provechoso que también el gobierno federal aclarara quién o quiénes son los autores materiales e intelectuales del centro de espionaje descubierto a principios del año pasado en calles aledañas a la residencia oficial de Los Pinos y desde donde se intervenían llamadas telefónicas a secretarías de Estado, a empresarios y a la misma Presidencia de la República.

A principios de año la Agencia Federal de Investigaciones descubrió una red de espionaje dedicada a intervenir líneas telefónicas de empresas privadas y también de secretarías de Estado y hasta de la residencia oficial de Los Pinos. El expediente ministerial dado a conocer en esta columna, da cuenta de cómo las pesquisas policiales permitieron desmantelar la casa desde donde se realizaban intercepciones de llamadas de recintos oficiales como la Presidencia de la República, y las secretarías de Gobernación y hasta de la Defensa Nacional, aunque posteriormente esta última Secretaría aclaró que ninguna de sus líneas telefónicas había sido vulnerada, lo cual no puso decir lo mismo de la línea interceptada de Los Pinos.

A casi un año de la investigación que lleva a cabo la Subprocuraduría de Investigación contra la Delincuencia Organizada, que dirige José Luis Santiago Vasconcelos, aún no se puede aclarar quienes son los responsables materiales e intelectuales de ese delito de espionaje e intervención de comunicaciones privadas que involucró a la Presidencia de la República, a pesar de que el día en que los agentes federales aseguraron la vivienda de tres pisos ubicada con el número 22 de la calle Florencio Miranda, de la colonia 16 de Septiembre, a un costado de la residencia de Los Pinos, se detuvo a Víctor Manuel Bernabé Castillo, un radiotécnico de escasos recursos que había sido contratado para cambiar los casetes que contenían las intervenciones telefónicas.

Según las averiguaciones previas 179/D/2004 y 405(DDF72004, abiertas en la PGR por los delitos de “espionaje e intervención de comunicaciones privadas”, una llamada anónima a la Dirección General de Delitos Federales de la AFI alertó de que “altos funcionarios e instituciones del Gobierno Federal, entre los que se encuentran la Presidencia de la República, la Secretaría de la Defensa Nacional y algunas otras secretarías de Estado, así como empresarios importantes”, eran escuchados en sus conversaciones telefónicas.

De acuerdo con una tarjeta informativa 034/40 integrada al grueso expediente policiaco, los agentes de la AFI informaron al ministerio público federal José Carlos Villareal Rosillo que según el informante anónimo “desde ese domicilio un grupo de personas armadas y de apariencia extranjera intervenían 50 líneas telefónicas con sofisticados equipos de intercepción, grabadores, identificadores de números, borracesetes y papelería en donde hacían las anotaciones sobre las llamadas privadas”.

En la operación encubierta que montaron los agentes de la AFI para vigilar la vivienda desde donde se realizaba el espionaje telefónico, al momento del cateo descubrieron que entre las líneas telefónicas que en ese momento eran interceptadas estaba el número 52731643, perteneciente a la residencia oficial de Los Pinos y cuya línea había sido contratada por la Secretaría de Gobernación.

Las otras ocho líneas que eran intervenidas en ese momento corresponden a los empresarios Javier Moreno Valle, propietario de CNI Canal 40; Alberto Isaac Saba, socio de Moreno Valle, y el abogado Javier Quijano Baz, quien defiende los intereses de canal 40 en su litigio con TV Azteca.

Published in: Archivo | on Febrero 14th, 2005 | No Comments »